Por acá había un puente...

Al mismo tiempo comprendí que la base de su pesimismo no era desprecio del mundo, sino desprecio de sí propio, pues si bien hablaba sin miramientos y con un sentido demoledor de instituciones y personas, nunca se excluía a sí , siempre era él mismo el primero contra quien dirigía sus flechas, era él mismo el primero a quien odiaba y negaba…

—El lobo estepario, Hermann Hesse (via factanonverba)

(Fuente: tumblerete, vía lagrimas-al-microscopio)

Su mirada cambió y fue a arrodillarse junto a ella: “No eres la misma que solías ser. Solías ser mucho más muchosa. Perdiste tu muchosidad”

“¿Mi muchosidad?”

Y le señaló el corazón: “Ahí adentro. Falta algo”

Alicia en el País de las Maravillas